En determinados pacientes con disfunción eréctil es posible lograr una erección por la acción de fármacos que inyectados en el interior de los cuerpos cavernosos del pene, facilitan la entrada de sangre por las arterias. Estos fármacos son sustancias vasodilatadoras capaces de relajar la musculatura de las arterias y de los tejidos que forman los cuerpos cavernosos, permitiendo el llenado de sangre.

El estudio diagnóstico del paciente con alteraciones de la erección permite determinar aquellos pacientes en los que la inyección intracavernosa de fármacos resulta efectiva, y por tanto puede ser una alternativa terapéutica.

Los candidatos a este tratamiento de realizarán personalmente, inyectándose los fármacos, momentos antes de realizar la actividad sexual. Para ello realizarán un minucioso período de aprendizaje previo, supervisado por su médico especialista, en el que aprenderán nociones de anatomía del pene, materiales y técnica de inyección, así como los riesgos de complicaciones inherentes al tratamiento y la forma de actuar en cada caso.

  1. Reuna el material que va a utilizar: Envase del fármaco, jeringa, aguja y gasa empapada en un antiséptico.

  2. Lávese cuidadosamente las manos con agua y jabón.

  3. Prepare el fármaco, en caso de ser necesario.

  4. Realice la mezcla del disolvente con el principio activo (polvo) y extraiga la dosis indicada para su aplicación.

  5. La dosis se mide con la ayuda de las marcas indicadoras en la jeringa, después de extraer las burbujas de aire que puedan encontrarse mezcladas con el liquido, presionando suavemente el émbolo.

La posición de semisentado y con una buena iluminación, permite un mejor control del pene.

Mantenga el pene estirado entre los dedos; el índice situado sobre el frenillo, y el pulgar, sobre el glande. Esto evita torsionar el pene. Es importante descubrir el glande, desplazando hacia abajo la piel del prepucio, de esta manera será visible y evitará pincharlo accidentalmente.

Seleccione el punto de punción en la cara lateral del pene. Nunca en la cara dorsal ni en la ventral para evitar lesionar la uretra, las arterias, venas y nervios que en esa localización se encuentran. Evite lesionar las venas que recorren superficialmente la piel del pene. Aplique la gasa con el antiséptico en la zona elegida e intriduzca la aguja hasta el fondo.

Presione el émbolo de la jeringa. La entrada del líquido debe producirse sin resistencia. En caso contrario, la aguja no se encontraría en el lugar adecuado. Ante esta situación saque la aguja un poco e inténtelo de nuevo. Si no lo consigue vuelva a pincharse.

Una vez introducida la dosis indicada, retire la aguja y presione durante 4 minutos en el punto de la punción.

Tenga la precaución de desechar adecuadamente el material de punción. Encapuche la aguja o introdúzcala en el émbolo de la jeringa para evitar problemas a terceras personas.

Recuerde que tanto la jeringa como la aguja son de un solo uso.

Transcurridos unos minutos puede iniciar la relación sexual.

Si no utiliza la totalidad del vial deberá conservar el resto en la nevera. Transcurrida una semana, si no lo ha utilizado, deséchelo.

Si utiliza el producto para varias dosis, debe proveerse de la jeringa y agujas adecuadas. Recomendamos la jeringa y aguja tipo insulina (jeringa de 3 ml. y aguja de calibre 30 g).

Una vez que se ha realizado el aprendizaje satisfactoriamente y que se ha establecido la dosis adecuada, la aparición de complicaciones es poco frecuente y menos con la postanglacina E1. Usted será informado de estas posibles complicaciones minuciosamente así como de la actitud a tomar en cada una de ellas.

Detallamos a continuación las posibles complicaciones:

  • Dolor durante la inyección. Probablemente se debe a una incorrecta situación de la aguja. Retírela unos milímetros e intente inyectar de nuevo. Si continúa el dolo, saque la aguja e inicie el procedimiento.

  • Sangrado en el lugar de la punción. Presione con una gasa durante un par de minutos.

  • Hematomas en el pene. La compresión y aplicación de hielo suele ser efectiva (indicar cuánto tiempo, fuerza y modo de comprimir). Si el hematoma es voluminoso y deforma el pene, contacte con su médico.

  • Nódulos fibrosos o incurvación peneana. Los repetidos pinchazos en el pene pueden provocar áreas cicatriciales que se presentan como nódulos fibrosos y pueden llegar a incurvar el pene durante la erección. No son una urgencia médica pero es conveniente que soliciti consulta. Es prudente no inyectarse hasta tener una opinión de su médico.

  • Infección en el pene. Esta complicación rara vez se produce y es evitable guardando las medidas de asepsia habituales. Se conoce sus existencia por la presencia de dolor, inflamación y enrojecimiento de la zona, acompañado frecuentemente de fiebre. De ser así contacte con su médico.

  • Sensación de mareo o lipotimia. Se puede producir por efecto de la infección o por el paso del medicamento a la circulación general. Es muy poco frecuente una vez que se ha establecido la dosis adecuada. Si esto ocurre, túmbese con las piernas elevadas. Suele solucionarse en unos minutos. Si no es así, consulte con su médico. Aunque se produzca una recuperación satisfactoria es conveniente que su médico esté informado de este episodio.

  • Erección prolongada. Una erección prolongada puede provocar daños irreparables en el tejido peneano, que comprometan definitivamente la erección. Una erección rígida superior a cuatro horas, es una situación de riesgo funcional que debe ser solucionada. A las tres horas de erección rígida y constante se debe evitar los estímulos eróticos. Además es recomendable:​​

 

 

  • Pasear a buen ritmo durante 60 minutos.

  • Darse una ducha de agua fría.

  • Caminar descalzo 20 minutos.​

Si esto no provoca el cese de la erección, contacte con su médico o servicio de urgencias. Tras cuatro horas acuda a urgencias.

Para solucionar el problema es posible que sea necesario extraer la sangre de su pene e inyectar medicación que neutralice la acción del fármaco empleado para provocar la erección. En casos muy rebeldes puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Si ha tenido una erección prolongada que se ha resuelto con las medidas indicadas debe ponerlo en conocimiento de su médico para en su caso, reajustar la dosis.

Este tratamiento puede suponer una técnica de riesgo en varones con determinadas enfermedades transmisibles. Los pacientes con hepatitis B y C, afectos de SIDA o portadores de anticuerpos, deberán extremar las pedidas preventivas. Nunca compartir jeringuillas, eliminar cuidadosamente el material de inyección y utilizar el preservativo.

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