El primer paso es consultar con un experto en la materia, un urólogo.

 

Actualmente existen distintas opciones terapéuticas, por lo que el tratamiento debe de ser personalizado en base a las causas, grado de disfunción y a las expectativas y preferencias del paciente.  Nosotros aconsejamos comenzar con los tratamientos más sencillos.

 

  • Fármacos orales:

 

Existen actualmente cuatro fármacos que actúan inhibiendo la enzima PDE5 (fosfodiesterasa 5)

que es específica del tejido eréctil, de esta manera potencian la secuencia natural de la erección.

Se venden sólo con prescripción médica. 

 

Sildenafilo (Viagra®), Tadalafilo  (Cialis®),  Vardenafilo” (Levitra®) y Avanafilo (Spedra®).

  

Todos aumentan el flujo sanguíneo en el pene en presencia de estimulación sexual, facilitando así la erección. Son eficaces en más del 70% de los pacientes y son muy bien tolerados. Deben ser tomados entre 30 y 60 minutos antes de la actividad sexual y su vida media en el organismo varía entre 4 y 36 horas.  Es muy importante que un experto realice un estudio de las posibles contraindicaciones y asesore sobre la elección del fármaco adecuado para cada caso.  Siguiendo esta premisa,  la aparición de efectos adversos es muy rara.

Inhibidores de fosfodiesterasa

  • Alprostadilo (Prostaglandina E):

 

Es un fármaco que ejerce su acción produciendo una inhibición de la actividad α-1-adrenérgica a nivel de pene. Además tiene un efecto relajante sobre el músculo liso trabecular y vasodilatador de las arterias cavernosas. Todo esto produce una expansión de los espacios lacunares y una retención de la sangre al comprimirse las venas contra la túnica albugínea produciendo la erección.  Es un fármaco ampliamente utilizado en disfunción eréctil desde hace años, y tiene tres formas de presentación:

 

Crema (Virirec®). Es la ultima novedad en el tratamiento de la disfunción eréctil. En este caso el Alprostadilo se administra por vía tópica, es decir, por la piel, más concretamente por la abertura urinaria del glande (meato) en la punta del pene. Esta crema produce una erección de tiempo variable tras su aplicación, dependiendo de cada caso.  Por su comodidad de aplicación y sus escasos efectos adversos es un excelente fármaco para iniciar el tratamiento de disfunción eréctil. Además puede combinarse con otros fármacos, siempre asesorados por un experto.

 

Bastoncillo Uretral (Muse®).  Se trata del mismo fármaco que la crema (Alprostadilo), pero su aplicación es intrauretral.  Se introduce el fino bastoncillo, de forma sencilla, por la abertura urinaria del glande (meato), tras una miccón para lubricar la piel.  Como su presentación en crema, produce una erección de tiempo variable tras su aplicación dependiendo de cada caso.  Su efecto secundario más frecuente es la irritación uretral, que cuando aparece, suele ser leve.

Autoinyección intracavernosa (Caverject®).  Esta presentación administra el Alprostadilo mediante inyección directa en los cuerpos cavernosos del pene con una aguja muy fina.  Es una forma de tratamiento con una alta eficacia, superior al 90%, y es capaz de iniciar la erección sin necesidad de estímulo o deseo sexual.  El tipo de aguja es similar a las inyecciones de insulina que utilizan los pacientes diabéticos, no siendo ningún problema, por lo general, el mínimo dolor de la punción. 

 

Es imprescindible, que un urólogo experto en disfunción eréctil,  evalue al paciente para ajustar la dosis idónea en cada caso y para enseñarle como y donde inyectarse.  Disponemos desde hace años de un programa de entrenamiento eficaz, tras el cual el varón o su pareja pueden practicar las inyecciones en la intimidad, de una forma sencilla y segura.

 

Crema (Virirec © )

Bastoncillo Uretral (Muse © )

 

Autoinyección intracavernosa

  • Prótesis de pene:

 

La implantación quirúrgica de una prótesis de pene debe reservarse para la disfunción eréctil de carácter orgánico en la que hayan fracasado otros tratamientos previos, debiendo valorarse la relación riesgo/beneficio e informando al paciente de los resultados que se esperan conseguir y de las posibles complicaciones que puedan surgir.

 

Los porcentajes de supervivencia protésica a los 5 años son del 78-91%, siendo las complicaciones más frecuentes la infección y los fallos mecánicos 3-8%.  A pesar de requerir cirugía,  la mayoría de los pacientes que han optado por el implante de una prótesis están muy satisfechos.

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