Disfunción eréctil

Fisiología de la erección peniana

Disfunción eréctil o impotencia sexual del varón, es la incapacidad para mantener una erección lo suficientemente rígida para permitir una relación sexual satisfactoria.

 

¿Deben de resignarse los varones que padecen Disfunción eréctil a no mantener relaciones sexuales?   No obligatoriamente.

 

Somos expertos en Andrología y llevamos años dando soluciones a los varones que sufren este problema.  Son muy pocos los pacientes que no responden positivamente a ningún tipo de tratamiento.  Aplicamos con éxito y rigor todos los tratamientos disponibes en la actualidad.

 

En las últimas décadas, la investigación en este campo ha conseguido grandes avances en su tratamiento médico y quirúrgico.  Desde hace años venimos participando, como investigadores, en múltiples ensayos clínicos internacionales con fármacos orales vasoactivos en humanos (Sildenafilo, Tadalafilo, Vardenafilo, Avanafilo) que han posibilitado su aplicación y comercialización.

 

Los fármacos orales consiguen hasta un 70% de buenos resultados.  En los casos que no responden a estos fármacos, podemos aplicar otros tratamientos más eficaces.

 

La disfunción eréctil, es un problema común.  Afecta aproximadamente al 20% de los varones en nuestro medio.  La frecuencia de la disfunción eréctil aumenta con la edad, llegando a afectar al 50% de los varones con edades comprendidas entre 60 y 69 años.

 

La erección del pene es una sucesión de efectos neuro-vasculares modulados por factores psicológicos y hormonales.

Estímulo sexual

Durante la estimulación sexual, los impulsos nerviosos provocan la liberación de neurotransmisores 

de las terminales del nervio cavernoso y de factores relajantes de las células endoteliales en el pene. 

Estos factores favorecen la relajación de la musculatura lisa en las arterias y arteriolas por las que llega la sangre al tejido eréctil,  provocando un incremento en el flujo sanguíneo del pene. Al mismo tiempo, la relajación del músculo liso trabecular aumenta la distensibilidad de los sinusoides (depósitos sanguíneos), facilitando el rápido llenado y la expansión del sistema sinusoidal.  Así, el plexo venoso subtunical es comprimido entre las trabéculas y la túnica albugínea, provocando la oclusión casi total del flujo venoso. Estos acontecimientos atrapan la sangre dentro de los cuerpos cavernosos y llevan al pene de una posición de flaccidez a una de erección.

Con el paso de los años en el varón, se va deteriorando este sofisticado equilibrio disminuyendo la calidad de la erección. 

Además, cualquier enfermedad o trastorno que afecte al sistema vascular, al cerebro, médula espinal, nervios erectores y pudendos puede producir impotencia.

 

La disfunción eréctil puede ser de origen orgánico (origen físico) o psicológico.  Hoy en día sabemos que en la gran mayoría de los casos subyace un origen orgánico.  Son múltiples las causas que nos pueden llevar a padecer este trastorno.

 

Entre las enfermedades asociadas a la disfunción eréctil se encuentran: hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares, aumento del colesterol, insuficiencia hepática y renal, déficits hormonales, depresión y trastornos psicóticos. 

 

Las cirugías más asociadas con la aparición de la disfunción eréctil son las intervenciones quirúrgicas del área pélvica como las que se realizan por cáncer de próstata, vejiga o recto.  La radioterapia a estos niveles también pueden provocarla.

 

Los traumatismos craneales, los que que lesionan la columna vertebral, y las fracturas de pelvis, pueden provocar disfunción eréctil. Algunos fármacos pueden causar como efecto secundario no deseado disfunción eréctil. Entre ellos se encuentran medicamentos que se utilizan para tratar la hipertensión arterial, el exceso de colesterol en la sangre, la depresión, el insomnio, la úlcera de estómago y fármacos para el tratamiento del cáncer.

 

La diabetes es la enfermedad crónica que con más frecuencia da lugar a una disfunción eréctil. Hasta un 35-75% de los diabéticos pueden llegar a padecer este problema en algún momento de la enfermedad, es importante mantener cifras de glucosa controladas, cumplir estrictamente con el tratamiento, realizar ejercicio físico y seguir la dieta recomendada por su médico.

 

Hasta un 30% de los varones que padecen hipertensión arterial padecen disfunción eréctil. Un buen control de la tensión arterial disminuye la probabilidad de aparición de disfunción eréctil.

 

La arteriosclerosis y enfermedad cardiovascular, producen dificultad en la llegada de sangre al pene, y por consiguiente disfunción eréctil.  En muchas ocasiones la impotencia en el varón es un primer “síntoma de alarma” de una enfermedad cardiovascular, por ello es muy importante su estudio.

 

Trastornos hormonales.  Cuando el organismo produce menos hormona masculina (testosterona) de la que se necesita, disminuyen el deseo sexual,  la frecuencia de las relaciones sexuales y de las erecciones matutinas.

 

Está comprobado que el consumo de tabaco, alcohol y el consumo de drogas (cocaína, heroína,…) tienen efectos negativos sobre numerosos tejidos y funciones del organismo, entre los que se encuentra la respuesta sexual.

 

Factores psicológicos.   Aproximadamente el 20% de las disfunciones eréctiles tienen un origen psicológico.  Enfermedades como la depresión son causa de disfunciones sexuales.

¿ ...Que puede hacer el varón que padece disfunción eréctil...?   

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